
Quien soy

José Vertedor
Terapeuta especializado en dones extrasensoriales y energía espiritual.
Desde pequeño supe que percibía el mundo de una forma diferente.
Con mi hermano gemelo veíamos figuras en los pasillos del colegio — sombras que se movían, presencias que los demás compañeros simplemente no notaban. No nos daba miedo. Nos daba curiosidad. Y el hecho de que los dos lo viéramos nos confirmaba que no era imaginación.
También me enteraba de cosas sobre las personas que nadie me había contado. Aprendí muy pronto a distinguir cuándo un recuerdo venía de una experiencia vivida con alguien... y cuándo llegaba de otro lugar que no sabía nombrar todavía.
Con 15 años empecé a adentrarme en el camino de la espiritualidad. Vinieron años de aprendizaje, de maestros, de experiencias que fueron dando forma a algo que todavía estaba construyendo.
Hasta que llegó el punto de inflexión.
La ansiedad que lo cambió todo
A los pocos años se activó en mí el don que hoy llamo Origen — una habilidad de canalización que me permite acceder a información de forma clara y precisa: emociones, sensaciones, vivencias de otras personas, información completa sobre situaciones y procesos.
Pero no estaba preparado para gestionarlo.
Durante dos años viví con una ansiedad que no entendía. Sentía demasiado, percibía demasiado, y mi ego usaba esa habilidad de formas que me hacían daño emocional. Pensamientos intrusivos, desconexión, agotamiento.
Lo que me sacó de ahí fue un camino de doble vía: mucha terapia para conocerme en profundidad, gestionar mis emociones y reconectar con mi cuerpo — a través de masajes, biodanza, trabajo somático — y al mismo tiempo adentrarme en el terreno espiritual que conocía bien para aprender a tomar las riendas de la habilidad desde la consciencia y no desde el ego.
Cuando lo conseguí, todo se volvió fácil y sencillo.
Y entendí algo que hoy es el núcleo de todo mi trabajo:
Cuando una habilidad extrasensorial genera malestar o angustia, no es que el don sea el problema. Es que está siendo manejado por el ego y no por la consciencia.
Esa comprensión lo unificó todo — la parte terapéutica y la parte espiritual — y dio origen a la forma de acompañamiento que hoy ofrezco.
Por qué decidí salir de la sombra
Durante mucho tiempo no hablaba de esto abiertamente. Pensaba que combinar lo espiritual con lo terapéutico me restaría credibilidad. Que no sería tomado en serio.
Hasta que entendí que precisamente esa separación era el problema. Que las personas que me buscaban necesitaban exactamente eso: alguien que no eligiera entre los dos mundos sino que los integrara.
Así nació Creciendo desde las Raíces.
Lo que más me mueve de este trabajo
Tengo una curiosidad inmensa por descubrir cómo cada persona vive su experiencia a través de sus dones. Lo que hace única a cada alma. No hay dos procesos iguales.
Y lo que más me llena es cuando alguien llega con un bloqueo que lleva meses o años intentando resolver... y en una sola sesión, al reconocer su habilidad y entender cómo el ego la estaba usando, ese problema deja de existir. Lo que durante meses duró semanas, pasa a durar segundos. Porque ya saben sentirse. Ya tienen las riendas.
Para eso hago esto.
